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Traducido por Oscar Adiv:

El curso tiene una definición inusual de perdón: Perdonamos a los demás por lo que no nos han hecho.

Es imposible practicar el verdadero perdón mientras creamos que se ha hecho algo para herirnos y que en nuestra “bondad” lo pasaremos por alto. El perdón se convierte en un instrumento del Espiritu Santo al cambiar nuestra percepción referente a los “pecados” de los demás contra nosotros. Esto está mas claro a la luz de lo que ya se ha dicho acerca de la inversión del ego en aferrarse a la culpa, y cómo éste usa la proyección para convencernos de la realidad del mundo pecaminoso que percibimos.

Para el ego es imperativo que percibamos ofensa en los demás, pues es así como nos defiende de verla en nosotros mismos, por lo tanto, su plan de salvación (el del ego) demanda que primero veamos los pecados de los demás como reales y que luego los perdonemos y los pasemos por alto. Nada, sin embargo, se ha perdonando realmente porque nuestra percepción del ataque no ha cambiado. El perdón se convierte entonces nada mas que en una defensa más del el arsenal del ego; una particularmente insidiosa, puesto que la misma proclama santurronamente que es generosa y hasta caritativa, la culpa es reforzada en lugar de puesta a un lado, y el amor que supuestamente el perdón fomenta se torna aún más obscuro debido al odio que continuará proyectándose. Además, la diferencia percibida entre nosotros y aquellos a quienes perdonamos aumenta de este modo, ya que nos vemos a nosotros mismos como “mejores”, mientras aquellos son “peores”, y, de esta manera, el sentido de separación se incrementa en lugar de sanarse.

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El plan del perdón del Espiritu Santo deshace el problema en su raíz y permite así que ocurra el cambio de percepción, que solo puede ofrecer el verdadero perdón. El Espiritu Santo utlilza la misma ley fundamental que utiliza el ego, pero de manera distinta. De acuerdo con el curso el extenderse a si misma es un atributo natural de la mente. No podemos escapar de esta ley. Solo podemos elegir si la usamos para extender el amor del Espiritu Santo o para proyectar el miedo del ego y esta elección depende de lo que creemos que somos.

Si nos identificamos con el Cristo, nuestra verdadera identidad en Dios, será Su Amor lo que extenderemos a los demás, y será a través de su visión que percibiremos el mundo. Si, por el contrario, nos identificamos con el ego y creemos que estamos separados de nustra fuente que es amor, será la creencia en la separación la que proyectaremos sobre los demás y sobre el mundo, solo estas dos alternativas son posibles: extensión o proyección, Dios o el ego, miedo o amor. Nuestra elección no afecta nuestra verdadera realidad en modo alguno, pero se afecta lo que creemos que es nuestra realidad. Nuestro libre albedrio, como dice el curso, nos recuerda a menudo que nos permite unicamente elegir lo que creemos.

Pero nuestra realidad es creada por Dios y por lo tanto es invulnerable.

Cuando nos sentimos temerosos, culpables, desposeídos y separados, proyectamos este juicio sobre el mundo y, por consiguiente, lo consideramos un lugar peligroso y hostil. La extensión de amor cambia nuestra percepción que nos permite ver inocencia donde había culpa, amor donde había miedo y perdón donde condenación.

Es, de hecho, imposible para nosotros identificarnos con el amor y no ver el mundo a través de los ojos de la inocencia del amor y del perdón. Cuando sentimos ira o desengaño o expermientamos odio o condenación es precisamente porque no nos hemos identificado con la verdadera naturaleza de nuestra realidad; el problema, por lo tanto, está en nosotros y no en el mundo externo. Si podemos reconocer quiénes somos verdaderamente y si podemos sentir la seguridad y el poder de Dios en nosotros entonces nuestras percepciones reflejarán paz y amor, sin embargo, hasta que no ocurra este cambio interno ningún cambio externo será suficiente para traernos esta experiencia. Este es el regalo gratuito de Dios para nosotros cuando estemos listo para aceptarlo.

(Este es un extracto de uno de los libros de Kennet Wapnik, “Psicología Cristiana En Un Curso De Milagros”, quiero dejar claro que ninguna parte del texto está cambiado ni por opinión propia ni por ninguna otra razón).

Nota:

No sé si alcancen a notar la increíble ayuda que es tener este tipo de ayudas en la comprensión de lo que nos está diciendo Jesús en su Curso de Milagros… y entender también porqué se llama Un Curso De Milagros.

Es a través de todo un proceso de reconocimiento de todas las áreas de nuestra “vida” y nuestros días… todos y cada uno de los momentos donde elegimos equivocadamente, donde necesitamos del milagro.

Y es a través de esa sucesión de pequeños y no tan pequeños milagros que se consumará la Expiación de la que habla el curso…

Esto quiere decir que todos nosotros tenemos tarea que hacer… con nuestra propia mente y pensamientos.

Es por eso que no se llama un curso en el Amor… o un curso de la divinidad o de la verdad…

es Un Curso De Milagros…
y los milagros son la corrección que necesitamos…

y también vale la pena agregar que todos nosotros estamos bastante acostumbrados a aceptar como nuestra identidad al ego, en lugar de al Espiritu, y aprender a llevar a cabo el cambio de decisión… o la reivindicación de una decisión… es parte de todo esto.

Espero este tipo de lecturas les motiven a estudiar los libros de Kennet… a adentrarse en algo profundo, personal, silencioso y práctico en el camino de su propia liberación.

Dios ES.

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